Excerpt for Belle & Sebastian by , available in its entirety at Smashwords

This page may contain adult content. If you are under age 18, or you arrived by accident, please do not read further.

Belle & Sebastian


Cuentos escritos por


Juan Carlos Eurea


Published by Juan Carlos Eurea Quevedo at Smashwords


Copyright 2017 Juan Carlos Eurea Quevedo

ISBN: 9781370534883


Smashwords Edition Licence Notes

Thank you for downloading this free ebook. Although this is a free book, it remains the copyrighted property of the author, and may not be reproduced, copied and distributed for commercial or non-commercial purposes. If you enjoyed this book, please encourage your friends to download their own copy at Smashwords.com, where they can also discover other works by this author. Thank you for your support.


Licencia de uso para la edición de Smashwords

Gracias por descargar este libro electrónico gratuito. Se permite su reproducción, copia y distribución con fines no comerciales, siempre y cuando el libro se haga de manera integral. Si disfrutaste este libro, por favor regresa a Smashwords.com para descubrir otros títulos de este autor. Gracias por tu apoyo.


Edited by Juan Carlos Eurea Quevedo

Cover by Juan Carlos Eurea Quevedo


ADVERTENCIA

Esta obra tiene contenido explícito sobre uso de drogas, sexo, violencia y lenguaje. Se recomienda discreción, si es sensible a este tipo de contenidos, se recomienda no leer esta obra.

Éste es un libro de cuentos y por lo tanto los personajes, situaciones o diálogos que en ella aparecen —excepto de las referencias a personas, producciones, lugares conocidos— son imaginarios y no se refieren a nadie en particular ni pretenden dañar los intereses de ninguna persona o entidad.


“Tanto el autor de estas Memorias como estas Memorias mismas son, naturalmente, novelescos. No obstante, individuos tales como el autor de estas Memorias no sólo pueden existir en nuestra sociedad, sino que por fuerza deben existir, si se consideran las circunstancias bajo las que, por lo general, esta sociedad nuestra se desenvuelve. He querido presentar ante el público, más claramente que de costumbre, uno de los personajes de nuestro reciente pasado. Representa a una generación que todavía vive entre nosotros. En el fragmento que se titula “El subsuelo”, este personaje se presenta a sí mismo, expone sus puntos de vista e intenta, como puede, aclarar las razones por las que surgió y no tenía más remedio que surgir en nuestro ambiente. En el fragmento siguiente vienen ya las verdaderas “memorias”, y en ellas refiere algunos acontecimientos de su vida”.


Fiodor Dostoievski

Memorias del subsuelo














TE DIJE QUE ESTE SITIO ERA UNA MIERDA


Casi siempre, termino anclado en algún lugar donde no debería estar. Esa noche, no debía estar allí, entre esos carros con gente matando su estrés y frustración banal, emborrachándose con caña barata, que deja el cuerpo malo y con remordimientos de conciencia.


Por estos lados, la mayoría de los hombres y mujeres tienen problemas de personalidad y sexualidad. Miguel anda chalequeando a marcos, quien de pronto le dice

— mámalo, cabrón —y marcos le dice

— sácalo —y el otro pasa el vaso de donde beben 4 personas y se baja el cierre del pantalón y se saca el pipí. El otro, se agacha y comienza a dar una mamada y yo me di media vuelta y busqué el resto de la gente.


Pamela no iba a llegar, se quedó con las chicas y Renier, Ángelo y Kelman se fueron a Boga. Ese tipo es un fanfarrón de mierda, que anda aliviado porque le montó las tetas a Florián y fue el primero que las gozó y lo felicito de verdad, aquí quien paga, no necesariamente goza.


Pero por ese instinto coño e madre que busca siempre conspirar contra uno mismo, me volteé y vi el acto de los otros. El que lo recibía le acariciaba el pelo al que lo daba y con la otra mano le dirigía la intensidad de la succión.


Los otros tres panas veían la escena, atontados y bebiendo entre ellos. Fumaban, bebían, hablaban y se vacilaban aquel acto.


Yo me fui con el grupo, donde una carajita estaba hablando del concierto donde vio a la maldita banda emo chilena kudai, cuya principal virtud musical consiste en cambiarse el peinado y el vestuario (incluyendo el color del pelo) en menos de tres minutos.


Quedaba en la cava cerveza gay (o sea, solera azul) y ya estaba obstinado del inferior, pues ya venia de tres días de bebedera con Gertrude, amaneciendo y tirando salvajemente, pero ella la tenía que cagar con sus conflictos de mierda donde yo terminaba embarrado.


Pero Gertrude no está aquí. Estas locas que me pienso raspar, las que faltan. Karlin me mira, pero tiene mal aliento y le mamó el guevo a dos tipos antes de venir. Negativo. Fiorella de seguro me la dona; pero como ella le dice al novio que tiró con otro tipo, no voy pendiente de que me embosque otra coñaza como pasó en “Yo reguetón” la tipa esa, que ya contaré, pero más tarde.


Por lo pronto, pamela me sonríe y me pregunta por enésima vez qué hace un licenciado en Letras. Yo le digo que, en mi caso, me dedico hacer el ridículo. Todas se ríen y se intrigan. Pues siempre ando con un whisky mayor de edad y del bueno y lo bebo sólo con hielo y me voy, aparentemente solo. O me voy al baño, pero siempre salgo después que el culo que me he cogido y chao.


No es alardear, es simplemente poder. Me volteó otra vez, y justo, el tipo acaba y los observadores celebran y el que está de rodillas creo que se ha tragado el semen. Se para y agarra el vaso y se lo empina. Se dan un abrazo y vienen.

Yo sé que satanás vendrá a decirme que me agradece pues solo estas cosas pasan cuando ando cerca y que me dará plata para que yo siga auspiciando momentos como éstos que permiten que estos pobres becerros vayan al infierno.


Por lo tanto, me concentro en flirtear con Pamela, quien se muestra receptiva. Llegan los panas y las chicas preguntan si la están pasando bien. Ellos contestan muy animados y borrachos con un jubiloso sí. Marcos me está viendo el culo y cuando lo pillo una mirada mortal lo fulmina y Pamela captó pero se sonrió y mira a otra parte.


Comienzan hablar del maldito béisbol. Cuando me preguntan si soy del Magallanes o del Caracas o de los tigres, yo digo que soy del Manchester united. Todos se quedan en silencio, confundidos, desconcertados y uno capta que hablo de futbol y me dice,

¬― ¡pero ese es un equipo de fútbol! ―y Karlin dice

― ¡verdad! ―como si hubiera descubierto una clave secreta que le llevaría al grial. Es lo que pienso. Me río.


Pero me salvan la patria y llega Andrea, que es novia de Marcos y se besan con pasión. Yo tengo ganas de sacarme los ojos. Ya no tengo ganas de entenderme con mi bolsa de pólvora, que me cortó Ana Gabriela con mucho esmero.


Comienzan hablar y resulta que en esa semana van a cumplir dos años de noviazgo. Todos celebran y comienzan hacer vaca para comprar más caña. Yo tengo ganas de buscar un puerto menos chaborro y en eso me acuerdo que pamela quería ir a Boga porque allí está el grupito que mencioné. Como ando ladillando a Florián y como creo que puedo entucar a Pamela, le digo para irnos a Boga.

― ¡ay no! ¿caminando? ―yo tengo ganas de agarrarla como troglodita y llevármela arrastrando por los cabellos, pero le digo

― deja la flojera. Aprovechamos y comemos lago. ¿Te animas?


Cuando vamos caminando, ella va hablando de la Michelena, la uni donde estudia. Veo a la gente, la división entre clases: los marginales traen a sus crías a los juegos infantiles, y a dar vueltas en este parque que es un inmenso terreno propiedad del ejército. La gente pobre da lástima: no tienen plata para ir a un mejor lugar, huelen mal, se visten mal, son gente fea y de paso, la mayoría de los padres no tienen más de 20 años. Algo se jodió en el mundo. Y nadie se da cuenta.


Por mi parte, voy ignorando lo que me dice esta jeva y me limito a decir cosas que empaticen con ella. Mientras, maquino lo de Boga y el hotel, lo que pienso engullir junto a mi acompañante y lo que vamos a beber.


Ya en Boga, el saludo de amigas ladilla. Hasta Kelman, bastante cabroncete, se ladilla. Florián me mira y sabe que ando con pamela y como la mesa está full, nos sentamos en la del lado. No quiero que peguen las mesas. Yo entonces le cuento sobre una peli que vi en el cine y ella me mira y me dice que soy inteligente porque digo muchas palabras bonitas y hablo bonito.

―yo soy una gafa, una bruta al lado tuyo ―yo le digo

―no vale, para nada. Lo que importa en realidad es que tripeemos y nada, estamos en un lugar genial y vamos a disfrutarlo ―y ella me dice que soy lindo. Eso no es bueno.


Ya me siento recuperado, luego de comer una crepès con frutos del mar y una ensalada césar. Empujo todo eso con un Sauvignon Blanc de origen chileno. Ella bebió bastante y luego rematamos con unos coctelitos, ella se fue por un sexo en la playa y yo me fui por un Martini. Ella me dijo que le gustaba estar conmigo. Yo le dije que nos fuéramos a otra parte y lo dije sin mucho pensar y ella dijo que sí. La fortuna favorece a los audaces.


El hotel tenía matrimonial simple y estaba saliendo mejor que lo calculado. Comprobé que en uno de mis bolsillos estaban mis condones. Y al recibir la llave, bueno, mi espinazo avisó a cada terminación nerviosa que dentro de poco, tirar.


En consecuencia, entramos y la habitación congenió con el ánimo de ambos y ayudó, la verdad. Yo la tomé por la espalda y comencé a besarle el cuello. Ella se dejó. Luego se volteó y comenzamos a besarnos. En eso me lo agarra y ya le estoy desabrochando los pantalones.


Al rato, ya estamos en la cama y ella se alivia cuando me ve con un condón en la mano. Comenzamos y fue bastante fino. En cuatro, ella encima de mi y luego le pongo las piernas en mis hombros, acabando ella. Luego, acabé.


Misión cumplida. Nos bañamos. Allí iniciamos otra maniobra que termina furiosamente sobre una silla. No me di cuenta cuando me lo puse, pero al acabar, me di cuenta de que tenía otro condón puesto.


Ella se dejó coger por tercera vez y ya eran las dos y media de la mañana. Se dejó mansamente. Aquello fue calmado.


Nos quedamos dormidos, o al menos ella sí y yo anduve entre sueños y prefiguraciones. En seguida, se me ocurre arremeter contra mi bolsa y me serví par de líneas que inhalé con alegría. Estaba sabrosa. La acidez del toque me pareció oportuna y de paso, me dio par de ideas que anoté en un papel.


Ella dormía como piedra.


A las 4 de la mañana la llamaron y ella despertó sobresaltada. Entonces comenzó a vestirse. Me vio desnudo y con pólvora cortada. No sabía si ofrecerle, por educación

― ¡qué asco, noooo! Mira, nadie, sobre todo Florián, deben saber que tiramos, ¿Ok?―y se fue de la habitación, abriendo la puerta, y mirándome de manera desaprobadora y avergonzada.


Al cerrar la puerta, me serví otro pase y me puse a ver el show de Jols Holland y eso me pareció el cierre perfecto para aquel día. Me acosté cuando ya amanecía. Más noqueado por el cansancio acumulado, porque si hubiera querido, con el combustible, sigo de largo.


Dormí hasta las 10 y media y fui a desayunar. Regresé al hotel donde dormí otro rato. Pensé en irme a mi casa, pero antes, me provocó ir a un puesto de películas piratas y llevarme par de pelis para quedarme tranquilito el resto del fin.











BELLE AND SEBASTIAN


El libro que tiene al lado la tipa es El Proceso de Kafka. Me refiero a la portada del disco If You’re Feeling Sinister (1996) del grupo escocés Belle & Sebastian. Una banda de letras magníficas, de melodías con cuerpo y color; alegres, aunque en el fondo, no es eso de lo que van. Es otra cosa. Por ejemplo, yo me dejé de andar con Gertrude, 12 años menor que yo. Me cansé de ella, de su adolescencia, de sus problemas, de sus rollos mentales…de su debilidad, de su mentira. Me cansé de follarla. Me cansé de armar estrategias, me cansé de poner el teléfono en otra parte mientras ella hablaba. Me cansé de amarla.


La cosa pasó así: Ella me sorprendió, yo era solitariamente feliz en los días del 2007.

Yo estaba perplejo por unos sueños locos, donde Satán me pedía desesperadamente ser mi amigo porque se sentía solo y aburrido. Ella se quedó conmigo todo un día de ese año de elecciones y como siempre, perdió la libertad. Mi hermano, un hipócrita y pacato pastor evangélico andaba pendiente de divertirse (¿Todo el mundo se aburre ahora?) y le dije que me llevara a pasear con Gertrude y una buena dotación de cervezas.

A los dos meses, ella me dijo que quería casarse conmigo, no importaba que fuera lesbiana; ella tendría sus novias y yo podría follarme a quien quisiera. Me pedía que la salvara de su infierno y yo quería hacerlo. Tenía buenas tetas. Estaba enamorado de ella y ella de mí. Estaba el amor gobernando mi barco ebrio, que tenía una pasajera más constante. Estaba tan conmovido, me había decidido a ser más “tolerante” y aceptaba la condición lisiada de los amigos & ambiente de Gertrude. Ella no me impresionaba, ni siquiera los sábados, admití y cuando vi el lado divertido, decidí que aquello moriría solo. Siempre acompañan el whisky y la ginebra.


Voces odiosas me consideraron perverso por andar con una menor. Por todo lo que había, me declararon pecador

― estás destruyendo tu vida! ―Y cosas por el estilo. Yo seguí escribiendo mis novelas, con el glorioso momento de haber descubierto una canción llamada “El estado en que estoy”.


Y lo que vino después, un día ella me dijo que sospechaba estar embarazada; pasé días de inflexión en mesas ebrias, estaba tranquilo: le eché el licor, en todas partes, pero no pasaba nada, no había creado vida.


Soy pecador, conquisto los cielos, voy allí y regreso: es “El estado en que estoy”. Luego, vino el desastre: Oh amor mío, no soy condescendiente, ni estúpido ni ciego. Oh! y la desesperación es el logro del Diablo, es la locura de una niña de mente vacía.


Ahora, claro, me sentía peligroso, montarla salvajemente y su familia, más disfuncional que la mía, lo sabía. Se volvió lo nuestro una afición triste. ¿Por qué no llevarlo todo a un final? El abrazo de la vida me prometía nuevas fuerzas, para mi corazón lisiado. Así, que por desgaste, aburrimiento, y una tipeja que nunca estuvo a la altura, maté todo aquello. Una tarde, no sentí más dolor mientras escuchaba “El estado en que estoy”, canción del disco Tigermilk (1996) de Belle & Sebastian, claro está.


El despecho había comenzado un par de días atrás. Siempre llega, en variadas divertidas formas. Ya es 2009. Y así, murió. No he vuelto hablar con ella, no me interesa. Aunque la he visto, me produce lástima. ¡Oh, yeah! Rock and roll. Bittersweet Simphony en su más pura expresión. Obvio que soy indie; pero digo, que la cosa funciona, el buen rock siempre mata el despecho.


Claro, no es tan fácil. No basta una canción. Estaba con Yohana, desnudos en la cama. Unos besos y tal. Ella quiere saber hasta dónde llegaré (es que hay otros tipos detrás de ella) Una mano sobre mi rostro y roza con sus dedos mi boca. Yo cambio el canal de TV y ella dice que quiere estar arriba y me pide un abrazo. Entonces me siento de pinga y estoy en lo correcto, no voy a entrar en un caos porque estamos viendo a otras personas, al menos eso es lo que decimos que estamos haciendo.

No es tan simple.

― ¿Cómo te sientes? ―me dice ella cada vez que me callo y mi mirada se pierde (lo cual pasa siempre). No creo que se pueda tratar de mejor manera con esta situación. Tomas una amante de fin de semana para tirar (una perra, una puta, una media naranja, una vaina, una cana, como quieras llamarla) eso es correcto; pero cuando estás sobre ella, mandando la máquina, estás viendo tu vida a través de los ojos de la tipa que te estás tirando.


Estás besando su espalda, estás besando su gemido sexy y no puedes entender por qué todo el mundo se deja ir a la mierda cuando pasan por algo así. Claro, no todos los niños son como yo, no todos comen manzanas ácidas y sonríen mientras cruzan el tiempo volando en columpios solares. Sí, puedes llamarla perra o puta, yo no hago eso. Si no puedes, tendrás que ir más despacio y regresar al juego con las niñas. Ellas sabrán qué hacer contigo.

Este proceso hay que hacerlo… todo el tiempo que te dé la gana. Yo he vivido así. “Viendo a otras personas” es ese tipo de canciones que te muestran que no te puedes dejar joder por las mujeres & el amor, un dúo mortal que acaba hasta con los más duros. Debes hacer cualquier cosa necesaria. Just do it, nothing is impossible. Es una cosa divertidamente siniestra, para esos momentos agridulces. A estos males humanos un buen disco, como lo es If You're Feeling Sinister (1996).


La musica de B&S va desde una simple guitarra acústica (el arma de todo rock and roll serio) y de repente una eléctrica sacudiendo todo con una frase letal y contundente, y de repente, una batería, que dice más que 100 discos de trash metal. O de grupos emos. O toda esa mierda new. O mejor, toda la mierda que sale en MTV y eso. Toda esa gente que se cree bella y que consideran que su éxito está en recibir el puto grammy. Y claro, B&S meten un celo o un saxo y aquello sacude más aún. No te puedes creer que unos panas tan tranquilos puedan hacer tanto ruido celestial.


Hago ritos nuevos todos los días y así me adapto a mis asuntos. Sigo besando niñas por ahí, en la parte de atrás de las escaleras o mientras estamos en el cine. Dicen que soy encantador. Me preguntan que por qué no ando con otros niños. Yo les digo que ellos son inocentes. No entienden lo que trato de decir. Ellos nunca lo saben, porque no se muestran. Pero no cedas, ve siempre a tu manera. Es la pura verdad.


¿Has tomado con ella fotografías de tus obsesiones? Porque mi compadre pasó por eso. En seda azul y terciopelo descubrió que ella estaba con otro. Pero se liberó de eso. Ahora, no para de decir que ella es puta y se pregunta con quién andará follando ahora. Yo le digo que se dedique a sus negocios.


Aquí en San Jacinto ves las estrellas entre la calle y el campo, y es algo bonito, es para gente bonita, es algo que hacía con Gertrude.

― ¿Podrías escribir un réquiem sobre ti, ahora que has muerto? ―me pregunta mi editor, una hiena y yo respeto a las hienas. Respeto, no miedo. Conste.

Así, el tiempo pasa, el desierto está en su formación, sólo te lo puedes tripear y es siniestro, lo que lo hace divertido. Como ella en su ropa interior Victoria´s Secrets lo hicimos de modo que puedes sentir el aire de la ciudad mientras tiramos, nuestros cuerpos son un peso soportable y hasta necesario.

― ¿Podrías escribir un réquiem sobre ti cuando estés muerto? ―Vuelve a preguntar la hiena. Yo le digo que comienza así: “Ella tenía los movimientos, tuvo la velocidad, se le fue a la cabeza” me dice que comienza bien la cosa y yo lo mando a callar. Continúo: “Ella nunca necesitó a nadie para conseguir su taxi que la llevara de la calle a la casa, pero cuando estuve sobre su espalda, ella tenía los conocimientos para obtener de mí lo que quisiera. Cuando estaba sobre ella, me decía que me amaba y me daba un beso. Ahora creo que el fin justifica los medios.” Así fue como pude trabajar, gracias a la canción “The stars of track and field” del disco If You're Feeling Sinister (1996), que podemos entenderlo como un juego que ayuda a mejorar la habilidad para escapar del infierno que desatan las mujeres & el amor.


Pero también creo que nos amamos. De verdad. Sigo creyendo que ver las estrellas entre árboles o parado en medio de la calle es algo hermoso, las estrellas son como la gente, las estrellas son gente bonita. A pesar de todo, igual uno puede sonreír y e iniciar la siguiente jugada, como decirle a la chica de cabello negro que estoy viendo, que es bonita.

AMBERES


Si quieren, pueden revisar otras de mis historias; pero soy de aquellos que se arrojan al infierno con una sonrisa y regreso de la misma manera. Soy capaz de hablar con el diablo. No soy satanista ni demonólogo; sólo soy un tipo que sabe leer, que entiende el lenguaje, entiendo el código. Hablo con el diablo y voy al infierno. Y leo en latín libros satánicos, no sólo los leo, los voy traduciendo.


Si quieren, cierran este libro y no me leen más. Lo que voy a decir no es ni bonito ni agradable ni menos, tranquilizante. Tampoco es que pienso provocar pánico histérico.


Amberes es una ciudad de Bélgica, que sin ser Berlín o Londres o Ámsterdam; es una capital mundial. En New York puedes de conseguir lo que sea; pero en Amberes puedes conseguir lo que quieres.


De paso, en Amberes están los más celebres talleres de impresores y las mejores y más antiguas editoriales del mundo tienen sedes allí, como quien tiene un apartamento en la playa, o en el Upper West Side. Allí se imprimió la primera Biblia en castellano, por allí en 1543.


El Necronomicón se imprimió en el mismo lugar, entre 1500 y 1550, no recuerdo el año específico. En 1944 Amberes era el blanco del último intento alemán de ganar la guerra y también fue la última victoria alemana de la guerra. Una ofensiva panzer, dada con la fuerza de una fiera en agonía. Los aliados dejaron de decir que ya la guerra estaba ganada y se dieron cuenta de que quizá, todos podrían acabar muertos.


Sin embargo, es también un lugar bonito, lleno de universidades y mucha cerveza. Es el hogar de Rubens y es uno de los puertos más importantes del mundo.


Amberes significa, en flamenco, mano arrojada (ant-werpen). Esto por la leyenda del surgimiento de la ciudad. Resulta que allí vivía un gigante de nombre Druoon, que cobraba peaje por pasar por allí (se trata del mismo lugar donde está el puerto y el canal, pues la ciudad es atravesada por el importante río Escalda) quien no pagara, bueno, resultaba que tomaba el barco y le cortaba la mano al capitán y la arrojaba al río. Cierto día, un centurión romano se cansó de eso y le devolvió el castigo al gigante.


A Amberes llegan también los diamantes de todo el mundo. Al menos los mejores. Y a parte de los venezolanos y los sudafricanos, los de Sierra Leona y Liberia tienen su lugar de honor. Claro, diamantes de sangre. Diamantes que financian guerras que no terminan nunca, pues nadie quiere gobernar semejante caos, sobre todo, sabiendo que una vez en el gobierno, todo el mundo quiere derrocar a quien esté allí. Esos son los países donde te cortan los brazos sino vas a trabajar en las minas de diamantes (te preguntan,amablemente, si quieres el corte manga larga o manga corta. ¿Quién dice que el genocidio no tiene modales?). En esas tierras hay un condón cada 100 kilómetros y creo que soy optimista. Allí, el SIDA mata como una bala, pues sin medicamentos y con las condiciones infrahumanas de vida, tan pronto como la enfermedad debilita las defensas, el individuo cae ante cualquier mal, por leve que sea.


Y África sale a relucir por el simple hecho de que todas esas tierras fueron colonias de los belgas. Amberes era la puerta de entrada y la de salida… ¿de qué? no sé exactamente, algunos hablan de la modernidad, pero no lo sé, francamente. De allí salió Konrad a sumergirse en el corazón de las tinieblas; es decir, conocer a Kurtz. En lo personal iré a Amberes y alquilaré un piso. Beberé mucha cerveza y me la pasaré en las universidades. Quisiera fornicar dentro de una de esas catedrales con más de 500 años de vida. Para eso, lo más seguro es que me lleve a mi pareja, aunque me salga caro. Luego, me dedicaré a ver los cuadros de Rubens y continuaremos paseando, paseando, paseando. Y comprando libros para leer ferozmente.


En alguna calle el diablo me estará esperando con una buena jarra Pilsen (aunque me gusta más la cerveza negra) y me entregará algún libro con tapas de piel humana y escrito con sangre.


Luego, comenzaría a escribir un libro de poesía. Un libro lleno de espejos, que en vez de devolverme mi imagen, me devuelva las marcas que han quedado, los arañazos, los mordiscos; la imagen de aquellas con quien estuve; la imagen de mis huesos y del estado de mis órganos, el fluir de la sangre. Incluso, la mierda. Todo, todo, menos la máscara, ya la obviedad molesta.


Escribir un libro de poesía lleno de pesadillas y letanías satánicas, no porque adore a Satán; sino porque en una ciudad como esta, llena de facciones perfectas, se esconden los mayores horrores de la historia humana.


Eso sería como creer que escribes un libro para ti mismo y digo que crees porque luego te das cuenta de que no es así. Es escribir sobre ti mismo; sobre aquello que ocultas, sobre eso que los intensos poetizan a lo Octavio Paz o Neruda (o aún peor) Benedetti o Galeano o el intenso Cortázar; cuando deberían hacerlo con su propio lenguaje, y descubrir, con horror, que ni siquiera saben gritar, ni hablar, ni nada.


Es así de se simple: un libro de pesadillas propias, de las que no puedes ocultar es la obra literaria más honesta que se puede escribir. Esa que sale luego de que te das cuenta de que puedes engañar a todo el mundo, menos a ti mismo. Esa que sale justo cuando has mirando bastante al abismo, éste te mira a ti también.












ARISTEIA


Aristeia (cuya raíz es aristos, que significa el mejor) significa: excelencia y era un término usado para designar también a los guerreros que realizaban proezas. O sea, el que tiene aristeia es un duro.

En la literatura, desde La Iliada, aristeia es la fase donde el héroe llega a su mejor momento, claro, ya el héroe está en plena batalla, en su máximo esplendor. Ejemplos de Aristeia, Aquiles; pero ésta no excluye a las mujeres, y en ese caso tenemos a Andrómaca. Obviamente, al paso del tiempo, fue necesario adaptar el término para mantener su carácter; así nace el concepto de aristeia como la máxima cualidad del héroe, del guerrero, como su más alto nivel de ofensiva, al ataque, matando a todo lo que se le atraviese por el medio. No es pues, en sí misma una habilidad aprendida, sino un carácter desarrollado, una marca del ser.

Como estructura literaria, la aristeia tiene la siguiente forma (se toma como base La Iliada), luego de allí se ha seguido el esquema, con algunas modificaciones; pero manteniendo su base: a) escena de las armas (el guerrero hace su ritual de guerra, agarrando todo aquello que le servirá para armar su coñaza), b) exaltación de la armas o del guerrero (las armas, o el mismo guerrero son presentados, con un toque divino de justicia), c) arenga de guerra (el discurso antes de la batalla o antes de que la misma entre a su fase definitoria; aunque el discurso va siempre al comienzo, también suele presentarse en plena batalla), d) primer asalto (comienza la batalla, es decir, el coge culo donde el duro se cubrirá de gloria), e) retirada (porque como esto no es Hollywood ni una de James Bond (antes de Daniel Craig, claro está) el duro es de carne y hueso, se cansa, se ladilla, se pela, le pegan y sangra, como cualquier otro mortal y allí recula para reorganizarse y continuar su ataque), d) segundo asalto (que llega como divina inspiración, justo cuando otros piensan que está cansado y débil, el duro se levanta y se arroja como fiera contra sus presas), e) epifanía (en medio de la lucha, y ya habiendo matado a muchos enemigos, el duro llega un estado de gracia donde recibe la revelación final de su poder. Es tal suceso, lo que le posibilita su victoria final), f) la metáfora (en donde siempre la poesía surge, luego de tanta sangre, es el momento más sublime), g) el castigo (el duro mata a su enemigo principal, o termina de matar a todos los enemigos, ya la victoria está dada), h) exhibiendo el trofeo (no sólo hay que matar al enemigo, el mundo debe saber que ha muerto, debe ser anunciado, el cadáver debe ser exhibido para que todos sepan que ha muerto y sobre todo, que ha muerto a manos del héroe) desde hace más de 2000 años, esta estructura se mete en cada historia donde pueda entrar.

En la literatura clásica tenemos dos ejemplos magistrales de aristeia. El primero, en la misma Iliada, que se inicia justo cuando Aquiles se entera que Patroclo (su novio, según las malas lenguas) es muerto a manos de Héctor. Entonces, se pone su armadura, rinde honores a los dioses y sale a pelear. Y derrota a Héctor, un tipo serio, que es el guerrero que justamente le estaba dando hasta por la cédula a los griegos y una vez muerto, lo ata de su carro y le da siete vueltas a la ciudad, arrastrando el cadáver. El otro ejemplo, lo tenemos en La Odisea, justo cuando Odiseo llega a Ítaca, se hace pasar por un mendigo, sospechando que en su casa se habían instalado una partida de chulos, y nada, primero demostrando sus virtudes bélicas, descubre su identidad y se despacha a las plagas.

Actualmente hay muchos ejemplos de Aristeia: John Matrix matando al ejército golpista en Comando, Rambo…donde caiga, Beatrix Kiddo contra los 88 crazys & O Ren Ishi, también hay aristeia en We were soldiers, la historia de la primera batalla de Vietnam, entre el primer batallón de la séptima caballería y dos divisiones norvietnamitas; obviamente, Alejandro Magno es aristeia por antonomasia, así como también la vemos en 300, la historia de los espartanos que muriendo, derrotaron al ejército más grande que el mundo de aquella época llegó a conocer (hoy en día, enfrentar 300 contra un millón constituiría a los ojos de cualquiera, un suicidio; hoy se llama locura y negligencia a tales proezas de la audacia) Rommel tenía aristeia, Heinz von Westernhagen, Michael Wittmann, Otto Carius, Joachim Peiper y Kurt Meyer. También aristeia tuvo Vassily Zaitsev, Patton, los band of brothers, Montgomery, los del SAS y un coronel que le gustaba ir al ataque espada en mano.

En la literatura, aristeia tiene Roberto Bolaño; pero no Julio Cortázar. La tiene Hermann Hesse, Heinrich Boll, sí, podríamos admitir a Gunther Grass; pero no Bertold Brecht. Aristeia tienen Vicente Gerbasi, Juan Liscano y Eugenio Montejo. No la tienen Hanni Ossot, Luis Alberto Crespo, Tarek William Saab; aristeia tiene Andrés Mariño-Palacio; no la tiene Luis Britto García o Sánchez Rugeles. Aristeia tienen Stieg Larsson, Bret Easton Ellis, George R.R. Martin, John R.R. Tolkien; no tienen Aristeia ni Deepak Chopra, ni Paolo Coelho, ni Stephanie Meyer ni E.L.James.

En el fútbol, aristeia tienen: Fritz Walter, Franz Beckenbauer, George Best, Zinedine Zidane, Oliver Kanh, Jurgen Klinsmann, Steven Gerrard, Miroslav Klose, Philip Lahm, el bueno de Arjen Robben y el gran Enzo Francescoli, por no hablar del muñeco Gallardo. No la tienen: Maradona, Messi, Ronaldinho (cualquier versión) Michael Ballack (me duele decirlo: estuvo cerca) España y claro y toda Italia.

Y así puede continuar este catálogo hasta el infinito; pero no se confundan, aristeia es una vaina más arrecha que la grandeza o el alcanzar grandes méritos. Es llegar a convertirse en mito, sin haber pasado a mejor vida, es un estado del ser, en donde se es leyenda: trascendencia en su más pura forma.





















BALLARD


Un niño, que persiguiendo su juguete favorito, un Zero de miniatura, con que jugaba su versión infantil e inofensiva de la guerra, termina cayendo en la versión definitiva y mortal (pero que lo convertirá en hombre) de la guerra.


Un juguete que se cae al suelo quizá no es gran cosa, pero si eso pasa, en 1941, en Shanghái, ante un éxodo masivo ya que vienen los japoneses con las bayonetas caladas y no creyendo en nadie; es una catástrofe, es la caída de todo un modo de vida. Es la pérdida de la inocencia, la caída de la mentira. Es lo que pasa luego de que muerden cierto tipo de frutos. Ese niño no sólo iba a recoger su juguete, iba a salvar un modo de vida donde estaba seguro.


Pero aquel acto infantil e insensato de salvar un juguete en medio de una estampida implicaba también una acción del instinto de supervivencia del chico. Ese avión era el símbolo que agrupaba toda su cosmogonía personal, de manera que aunque la bandera británica no significara mucho para él; no era así con su avión, por lo tanto, perderlo, era perder la vida.


Y en efecto, lo perdió. Y también él se perdió, literalmente. Hizo lo único que podía hacer: volver a la raíz, al hogar. Vagó por una Shanghái en caos de guerra, muertos, incendios, saqueos, correrías, un enemigo que busca y liquida sin piedad…y aparece el hambre, el verdadero enemigo en toda guerra.


Avistar lo que fue uno de los barrios más ricos de Asia, totalmente vacío y revuelto; su hogar, debió ser una de las revelaciones más rudas y supremas que pudo ver; pero esa serie de hechos, apenas comenzaban. La mente, cuando ve cosas así, se acostumbra a concebir lo imposible.


De manera que aquel niño escondido en esas casas derruidas, buscó ayuda, porque de todas maneras es un niño y los niños necesitan siempre alguien que esté con ellos. Da con unos ladrones, occidentales como él, pero ladrones. ¿Qué más da? Explota una de las capacidades humanas más dignas y extraordinarias: la adaptación. Entiende el código de los criminales, entra en el juego. Para estar en ese mundo, no es necesario ser delincuente, simplemente hay que hablar el mismo idioma, y aquel niño lo hizo.


Pero todo se complicó. Los japoneses los capturaron, justo cuando ellos robaban una de las casas vacías que los nipones habían ocupado. De allí a recibir sablazos de bambú y comer arroz mezclado con ratas, papas, tierra y restos culinarios ya pasados. Aquello sólo es para duros. Un organismo frágil termina muriendo ante tal menjunje infecto; pero otros lo saben llevar. Aún así, el cuerpo sufre porque es poca comida y pronto, James, que sin ser gordo era robusto, termina en los huesos.


Los del eje, al igual que los comunistas, desarrollaron una política con los prisioneros que les permitió sobrevivir en la guerra y llegar más allá de sus posibilidades. La mano de obra que necesitaba la maquinaria de guerra era escasa, así que se recurrió a aquellos que por su condición legal no hacían nada: los prisioneros de guerra.

Pero no era así de fácil. En el campo de concentración se va es a morir. Allí la mayoría es retenida hasta que mueren los primeros y luego son regados a campos de trabajo, hasta que sucumben o sobreviven.


Evitar ser la mayoría es difícil para cualquier ser humano. Ser la mayoría que morirá en un campo de concentración tiene su dificultad imposible: mientras que el resto del mundo tiene toda la vida para reventarla o diñarla, el prisionero, en muchos casos, sólo dispone de horas. Las pruebas físicas o ver qué ofrecen a los capos. Esos son los argumentos de los prisioneros. Los enfermos, heridos o débiles quedan descartados.


Un niño es uno de esos débiles. Siempre, los niños son bocas que alimentar y no hacen nada útil (aunque en áfrica hallaron un medio exitoso de convertir a los niños en medios productivos: los vuelven soldados y éstos sí que son de los que hay que matarlos a juro porque tienen la frialdad de tomarse el matar o morir como un juego) así que los niños se hacían útiles: mercaderes, limpiabotas, bedeles, ayudantes, mandaderos, toda una gama de oficios que en tiempos de guerra valen oro. Para muchos de esos británicos, acostumbrados a trabajos profesionales y vidas cómodas, verse ahora, trabajando debajo de un motor, con el estómago vacío, fue un cambio traumático y humillante. Para James Ballard también…


Solo que él cambió de otra forma: la mayoría de los niños se traumatizan y luego se adaptan a las circunstancias lo mejor que pueden. Él, no. Simplemente aceptó locura del mundo, entendió las reglas y se puso a discutir el balón, nada más y nada menos que a la muerte. Porque para él, mantenerse con vida se convirtió en un juego.


Así, se convirtió en contrabandista. Su juego de pasar las alambradas y sacarle a los japoneses lo más posible y evitar que sus compañeros prisioneros no lo delataran o mataran se convirtió en un acto heroico. Y para los japoneses, todo héroe es un caballero digno de respeto.


Así que el niño ganó derechos y los guardias lo dejaban ir por donde quisiera. Era todo un rey. Y un día perdió la inocencia y la niñez: los japoneses lo dejaron entrar a la fábrica donde construían los zero. El avión de juguete ahora estaba frente a él, real, letal, poderoso, metálico. Ninguna imaginación podría superar tal visión. Tocarlo debió ser glorioso. El niño se dio cuenta de que si sabía leer el mundo, podía no solo vivir en él, sino ganarle la partida a la muerte y ganar todo cuanto quisiera.


Así, el niño vivió hasta que el campo fue liberado y encontrado por sus padres. Pero aquellas personas no son sus padres ya, en cierto modo. Son sus parientes, cierto; pero él sabe que ya no los necesita. Él sabe que pronto, tan pronto como pueda volar solo, abandonará el nido, y es que el niño sabe que el orden ha cambiado otra vez y le dicen que otra vez vienen tiempos de paz, pero él sabe que eso es mentira. Que el mundo es una mentira.


Así, terminó armando su mundo, su conocimiento, su estética y su ética. Aquel niño de repente sabe que esto que llamamos mundo es una trampa cochina y miserable, que la guerra no arregló nada y que con la tecnología, estamos más cerca de la extinción total que en septiembre de 1942.

Pero no hay que engañarse: Ballard no es ciencia ficción, es pura ficción. Lo suyo es contar un mojón y darle en la madre a todo el mundo con la verdad que hay detrás de todo eso. Ballard vio el hongo nuclear y luego legiones de soldados japoneses muertos de hambre, clamando por sus madres. En la postguerra, ve como su Inglaterra resucita, muy orgullosa; pero cojeando de una pata. Ve como toda Europa, y sobre todo Alemania, se reconstruyen con el dinero de los países vencedores. Y ven cómo los rusos, es decir, los comunistas son más monstruosos que los mismos nazis. Por eso fue que ganaron.


Cuando entiendes todo eso, y tu imaginación es divertida, y eres libre y digno porque simplemente sobreviviste a un infierno y más aún, has aprendido a escribir, entonces eres Ballard.

“Mi ficción es, de muchas formas, la disección de una patología profunda que observé en Shanghái y luego en el mundo de la posguerra”, escribió Ballard en sus memorias. “Recuerdo muchas de las brutalidades casuales y las golpizas que ocurrieron, pero al mismo tiempo éramos niños que nos divertíamos con cientos de juegos”. Allí está su ars poética y su ética. El mundo está jodido, señores, este tipo duro se sentó a escribir sobre eso.


Todo esto ya lo ha visto Ballard, esto que es nuestra realidad actual. Antes que nosotros el sabía de: alguien que podrá ver los secretos detrás de un cementerio de automóviles, que apreciará la poesía de los hoteles vacíos y las playas de vacaciones desiertas, alguien que verá el mundo como lo vio un profeta de nuestro tiempo que trascendió la muerte con la imaginación y que por medio de su obra y los artistas que influenció, será eternamente recordado. Psiquiatras, médicos o deportistas carismáticos son una especie de Mesías que llevan a los ancianos que están a punto de morir en lujosos balnearios, a los ejecutivos que se mantienen con gripe y depresión, o a los matrimonios estancados hacia nuevas e inesperadas posibilidades. Y siempre hay un peligro acechando. Tal vez, como dice en Super-Cannes: “Los Adolf Hitler y Pol Pot del futuro ya no vendrán del desierto, sino de centros comerciales y complejos industriales corporativos”. La modernidad distópica, los desoladores paisajes creados por el hombre y los efectos psicológicos del desarrollo tecnológico, social o ambiental. Elementos que hacen pensar única y exclusivamente en J.G. Ballard: las piscinas vacías, las construcciones deshabitadas, los desiertos y los clubes nocturnos donde la música suena pero no hay nadie escuchando…


Eso es Ballard: el lado oscuro de la psique del ser humano, los apocalipsis internos de los personajes, catalizado por un mundo surrealista donde el desastre y la belleza colindan. Donde, como en áfrica, se levanta un campo de golf al lado de barrio pobre, con 25 % de población infectada con VIH. Donde, como en Caracas, puede pagarse un alquiler con 10 dólares, y es más fácil conseguir cocaína que pan horneado. Vivimos el surrealismo más cruel, hipócrita y miserable y Ballard dijo que las cosas serían así. Ballard derrotó a los japoneses, a las mentiras de occidente, a la tecnología y a la muerte. La soledad y la muerte de su esposa fue el precio a pagar. Simplemente, abrió los ojos, y jugó contra el desastre. Y ganó.

― ¿Y tú quieres ganar también? ―me dice Ana Gabriela, mientras nos acomodamos de nuevo en la cama del hotel donde estamos.














BARTON & HANK


A Barton Fink le ocurre lo mismo que le pasó, años más tarde, a Hank Moody. Hollywood jodió sus vidas. O para ser más exactos: ambos, ciudad y hombre, se jodieron juntos. Barton escribe su obra y triunfa en New York, Hank Moody escribe su novela Dios nos odia a todos y la publica allí también y tiene gran éxito. Ambos son llamados a Hollywood, para que escriban el guión de una película. Claro, a Barton lo ponen a escribir una de lucha libre, mientras que en el caso de Hank, se trata de que van a llevar al cine su novela… con cambios light.


Cualquiera diría que aquí muere mi argumento. Pues no. Resulta que el guión que se desprende de la novela de Hank es una basura semejante a lo que debe ser (y de hecho es) la lucha libre y más aún, una película (sino, ese país de mierda llamado México, infectó al mundo con aquellas malditas películas del Santo, coños de madre, que maricos son los mexicanos, merecen el subdesarrollo que tienen) así que es lo mismo: mierda en la pantalla, dinero en la taquilla: una popcorn movie.


¿Cómo se les pide a dos hombres como Barton & Hank que hagan mierda? Y lo hicieron. Duros los panas, ¿no? Pero el costo no valió la pena: se trancaron. Se secaron. Barton se entrega a joder todo lo que toca, y Hank hace lo mismo. Follar, beber, joder. La trinidad de los duros. Pero nadie entiende estas cosas.


La gente opina que Barton habla del dinero y de Hollywood; pero el pana habla de escribir, en realidad. De lo que pasa cuando los escritores se ponen a pensar (cuando hacemos eso, comenzamos a cagarla) acción, lo nuestro es la acción. Porque cuando un escritor se pone a pensar, deja de escribir.


Todo el mundo dice que Hank es un carajito de 40 años. No. Cuando transforman tu libro en una cochinada, simplemente debes cobrar la cuenta. Claro, lo que pasa es que la gente piensa que con el dinero se arregla todo. Pues no. El dinero lo compra todo (excepto las cosas que no tienen precio, debidamente comprobadas por MasterCard), pero no arregla un carajo.


Mientras Barton se encierra y se dedican a joder, Hank sale y se dedica a fumar, beber, follar, drogarse. Dos métodos para un mismo fin. Dos explicaciones sobre el mensaje que queda siempre en los libros.


Porque todos los libros tienen el mismo mensaje.
























CORÍN TELLADO


Corín Tellado publicó su primera novela el 12 de octubre de 1946 y hasta hoy (2009, año en que murió) publicó unos 4.000 títulos y ha vendido más de 400.000.000 de ejemplares de sus novelas (lo cual es plata bastante, ¿no?) y ha sido traducida a varios idiomas. Figura en el Libro Guiness como la más vendida en lengua castellana, después de Cervantes, lo cual la convierte en fenómeno sociológico, más allá de modas, culturas y los momentos históricos que atraviesan sus numerosos lectores.


La mujer la parte, es una dura. La mata, al contrario de Bárbara Cartland, Victoria Holt y Jude Deveraux… llegando a revistas como Hola, Cosmpolitan, Tú…y terminando en la mierda infernal que es Sex and the city; quienes inventan personajes y situaciones que les permita identificarse egoísticamente con sus vidas. Corín Tellado hace de lo cotidiano su campo de batalla, una gran búsqueda de amor, nubes de celos, muros de temor, caminos de amistad. Las tramas de sus historias son reventadoras, llenas de humanidad, sus personajes son de carne y hueso, viven los mismos conflictos que sus lectores.


Corín logra empatía con sus lectores por una apuesta inteligente y valiente: en vez de situar sus historias en Venecia o en Trieste o en Papetee, las coloca en el barrio de las ciudades que conoce, donde viven sus panas, incluso, ella misma. De fines de semana en islas cuyos hoteles 5 estrellas está el galán que se fija en una tipa pendeja, nada más… eso es paja para Corín: sus mujeres se calan el tráfico, se ponen pantalones, se divorcian y se vuelven a casar. Eligen con quien se quedan. Es una precursora de la libertad, de la liberación. Sus hombres, sí, son sensibles, divertidos; pero sienten celos, se frustran cuando la jeva no les da culo, se enferman y se quedan sin plata. Es decir, es gente, como las hay en todas partes.


Las mujeres que Corín Tellado dibuja no se amilanan ante las rupturas, aunque la mayor parte de sus novelas acaben en boda, exigencia y limitación del género que cultiva. La censura y el editor así lo marcaban. “Recuerdo una novela en que dejé al protagonista ciego. El editor me la devolvió con una carta en la que pedía: “¡opéralo!”. Y lo operé, claro. En cuanto a mi estilo, fue la censura quien lo perfiló. Algunas novelas venían con tantos subrayados que apenas quedaba letra en negro. Me enseñaron a insinuar, a sugerir más que a mostrar”. Naturalmente que esto ha cambiado, aunque el género continúe imponiendo su cagada, que vemos tristemente representada en las telenovelas mexicanas y venezolanas. A pesar de toda esa mierda, la mujer se impuso, la valentía sobrevivió y a pesar de todo, el mensaje llegó.


A los 18 años escribió su primera novela. Fue una historia de marinos, todos en su familia eran marinos. Posiblemente sí fuera una apuesta atrevida. Tal como la pensó la escribió (y esto es todo un ars poetica: escribir el libro tal como se piensa, sin andar con remiendos ni remilgos: ¿quién tendrá los cojones para lanzarse por este abismo?). Desde entonces lleva escritas eses 4.000. Por otra parte, estuvo 56 años en el mercado y eso es mucho. ¡Si apenas hay gente que logra vivir esa edad!


Atrevida, ya ponía besos y nadie los ponía en aquella época. Hay mujeres que la saludan ahora y dicen que la quieren mucho y que les descubrió una vida que no era la vida que les decían que era. A veces se pregunta de dónde sacó todas esas ideas. Simplemente lo sabía, posiblemente de leer; era muy joven y leía mucho. Leer siempre funciona.


Es que lo ha logrado. Desde los 17 años fue independiente, libertaria sin llegar a extremos, no fue frívola, era seria, creía que el dinero no es todo, da poder y eso basta. Comenzaron pagándole 1500 pesetas mensuales, lo cual era bastante. Lo más importante que consiguió fue esa independencia, esa forma de vivir en la que ya no necesitaba de nadie, pero todos, de alguna manera, necesitaban de ella.


En cuanto a la liberación femenina, la mujer está clara: las mujeres están empeñadas en subir por encima del hombre. Ella no. El hombre tiene su papel y la mujer el suyo. Algún día la mujer tendrá el mismo peso que el hombre pero aún queda mucho por andar, por ejemplo, dejar esa estúpida guerra diatriba de géneros.

La mujer le echaba bolas, podía hilvanar un argumento en 5 minutos y en unos días, tenía lista la novela. Claro, si le sumamos la censura (que muchas veces le censuró su producción mensual, es decir, 4 novelas) resulta claro que la mujer tenía su tumbao. Eso se logra cuando se abren los ojos y se mira lo que hay en frente, las historias de la vida cotidiana siempre sirven para todo. Recopilar las vivencias de la calle y acoplarlas a los libros. Ése es el método. Y como todo grande, le da igual escribir de día o noche, aunque las tinieblas sean muy propicias. Todo es cosa de moverse, de darle play, de echarle bolas, bueno, en su caso, ovarios.


Y de aquí a lo central: esos estúpidos como Cortázar o Donoso, Paz, Puig, Vila-Matas, Britto García, Benedetti… (Desgraciadamente, la lista es inmensa) que dicen que Corín no vale nada, pueden irse al carajo. Si ya las academias le dieron premios y reconocimientos, por los que ellos se babearon toda su vida (y por mencionar un caso, a la doña le dieron la medalla de Asturias) la admiran. Ella entendió una vaina básica: lo que manda, ahora, es la sencillez y contundencia. Esos que escribían de una forma tan complicada, con tanta intriga que no se entiende y que tienes que leer la novela tres veces para comprenderla, ya no molan. Tal vez nunca molaron, sólo que a la gente le hicieron creer lo contrario. Corín escribe para que la gente entienda lo que escribe. Una regla de oro que la mayoría se olvida, gracias a los malditos conceptos que hay sobre la literatura, sobre lo que los ignorantes piensan que es. Y luego vienen los que escriben una novela que ellos mismos se la pagan, venden (más bien, compran ellos mismos) 3000 copias y la reparten entre los amigos... esos son los que “tratan” de echarle tierra. Pero que nadie se engañe: ella siempre vivió de la literatura. Ella escribe para que la lea la gente, no para aparecer en la prensa, escribiendo editoriales estúpidos o para andar de un congreso de literatura a otro. No lo necesitó. Y les ganó a esos mamones: ya no le echan tierra, le tienen miedo, aún después de muerta. Ahora ya hay escritores que la reconocen, saben que es un fenómeno de la naturaleza.


Escribe una novela con facilidad, pero reconoce que es difícil. Lo que nunca se consideró: superdotada. Simplemente, uno ha de imaginársela sentada frente a su máquina o pc, dando carajazos hasta llegar al final, porque eso sí, la mujer era una fajadora clásica, no creía en los fulanos bloqueos, nunca se permitió bloquearse, porque un escritor que se bloquea es como un soldado que se rinde al miedo: ha perdido todo su valor.


Tampoco escribió de ella misma. Estuvo casada y tuvo hijos, pero eso duró poco. Le fue mal y simplificó las cosas: en vez de luchar por obtener “su” amor, se dedicó a escribir y dejar que sus personajes hicieran ese trabajo. Lo que ella vivió, bien sea desde la afirmación (como mujer independiente que mantiene su casa ella misma) o desde la negación (renunciando a buscar aquello que otros buscan, incluyendo sus personajes) fue un acto de honestidad, como sus obras: sencillamente, se sentó a hacer lo que le gustaba y hacerlo bien.


Tampoco paraba: a confesión personal y según testigos, trabajó hasta el mismo momento de su muerte. Es decir, murió en la gloria del campo de batalla.


Por cierto, su mejor obra es Lucha oculta, una novela de 500 páginas. Y valdrá hacer aclaraciones: Ni fue romántica ni escribió novelas románticas. Fue positiva y sensible y escribo novelas de sentimientos, que no es lo mismo. Porque lo suyo fue describir y mostrar eso, los sentimientos. No sólo el amor (aunque predomina más) sino odio, celos, temor… todo un rollo humano, hay que decirlo, ella fue toda una humanista, una amplia conocedora de la naturaleza y miseria humana, Le hubiera gustado escribir La Biblia o El Quijote o lanzarse una de Balzac. Se quedó en su lugar, y a partir de ahí sólo se consideró un ser humano que escribió historias.













DIOSES Y GENERALES


En la guerra civil romana, Julio César sabía que tenía que marchar sobre Roma, lo que ninguna legión tenía permitido hacer. Marco Lucano nos dejó una crónica de lo que sucedió:

“El veloz césar había cruzado los helados Alpes y en su mente convulsionada concebía guerras futuras. Cuando llegó a la orilla del pequeño Rubicón apareció ante él una poderosa aunque afligida figura que simbolizaba a su país. Con dolor en el rostro, con el cabello blanco cayendo de su cabeza coronada, con las trenzas torcidas y los hombros desnudos se puso delante de él y suspirando dijo:


― ¿Hacia dónde marchan? ¿A dónde llevan mi estandarte, guerreros?

Si vienen lícitamente como ciudadanos sólo se les permite llegar hasta aquí.”


Luego, temblando, golpeó los brazos del jefe lo que provocó que se le erizara el vello y que la debilidad se adueñara de su avance, reteniendo sus pies al borde del río, él habló:


― ¡Oh, atronadora, que inspeccionas los grandes muros de Roma desde la roca Tarpeya!

¡Oh, casa de los dioses frigios y del clan de Eolo y de Kirinos que fue transportado al cielo!

¡Oh, Júpiter del Lazio, sentado en la noble alba y en los hogares de Vesta!

¡Oh, Roma, igual a la mayor de las deidades, favorece mis planes!

¡No te persigo con armas impías!

Pero aquí estoy, César, conquistador por tierra y mar,

soldado tuyo en todas partes y ahora también aquí, si me lo permites.

El hombre que me convierte en tu enemigo, será el único culpable.”


Entonces rompió las barreras de la guerra y a través del crecido río, veloz, llevó su estandarte. Cuando César cruzó el río y llegó a la orilla opuesta, a los jardines prohibidos de Hesperia, se puso en pie y dijo:


― Aquí abandono la paz y ley profanada.

¡Fortuna! ¡Es a ti a quien persigo!

¡Adiós a los tratados! ¡Desde ahora la guerra, será nuestro juez!

¡Ave, César, los que van a morir te saludan!”




























DONDE MUEREN LOS VALIENTES


La literatura es una puerta. Ahora, el lector le pone el cartel, que dirá “salida”, “entrada”, “escape”, “pasado”, “futuro”; el que quiera. Es una puerta y más que un final, un destino, es una entrada, un comienzo de algo que se inicia al traspasar el umbral. Mira, y hablando de esta suerte de puerta-encrucijada; dentro de la literatura (y lo digo, para aquellos que se toman en serio el asunto) hay cosas que uno sabe pero se olvidan y se escapan.


El caso es que entre Detectives salvajes y 2666 hay una puerta que une ambos espacios. Y esto es el futuro, para ser más específico, esto es escribir desde el futuro, según la definición que ofrece Rodrigo Fresán de la literatura de Bolaño.


La puerta en cuestión es un personaje. Olegario Cura Expósito, llamado Lalo Cura. No voy a explicar lo del nombre. No me interesa. Lean el libro, de todas maneras, nada mejor que las palabras del propio autor. ¿Qué es lo que pasa con este personaje? Es el único hijo varón de un linaje de mujeres de Santa Teresa que han sido violadas desde 1865, generación tras generación y nacen solo mujeres y las violan justo cuando tienen 17 y por cierto, nadie pagó esos crímenes. Con Lalo cura, se cierra un círculo y se abre otro.


Y este eterno retorno cesa justo porque la mamá de Lalo no fue violada sino que se internó en el desierto donde se encontró con dos muchachos que vivían en un carro y le dijeron que eran universitarios que venían de DF. Algunas cosas más pasaron; pero lo principal fue que vivieron una semana tirando, con uno y con otro luego y luego con los dos.


Ella se da cuenta de que aquellos tipos hablan mucho (y lo hacen bien) y comen poco y además advierte que uno de ellos está enfermo. Ella decide alimentarlos. Así duran una semana, hasta que ellos se fueron y ella descubre que está embarazada.


Aquí es donde la cosa se pone buena: los muchachos son Ulises Lima y Arturo Belano. ¿Por qué? Sencillo: las fechas en que ellos huyen de DF (inicios de 1976), la fecha del encuentro en el desierto (probablemente febrero de ese mismo año) además, ciertos detalles, como que venían de Villaviciosa y se van a Hermosillo, el ir y venir entre pueblos perdidos y ciudades peligrosas del norte de México y para terminar de matar dudas, es mencionada Cesárea Tinajero.


Continue reading this ebook at Smashwords.
Download this book for your ebook reader.
(Pages 1-37 show above.)